Cuentan una historia sobre un triste soldado que negose a empuñar su espada en nombre del Rey felón y decidiose a apuntar su mosquete en pos de la Revolución.

Cuentan que ese triste soldado, abandonado sin dilación, optó por el camino de una más pesadumbrosa sublevación. Pero la realidad es que el grís soldado, cubierto de negro hollín, captó la resolución que su triste París le hizo llevar hasta Pekín.

¿Pero qué error cometió nuestro pobre luchador? No lo sé, nadie lo sabe. ¿Pero no amaba a una mujer y críaba un hijo? Sí, en efecto, pero la sociedad se los arrebató. ¿Cómo así se los quitó? Nadie lo sabe, mi buen lector. ¿Cometió error? Mas no lo sé, mi señor.

El triste soldado escribió una carta. Roja o azul, su tinta era la de la sangre del pueblo o del señor, su Rey, al que jamás honró. Crachat nos impulsa a escribir nuestras cartas. Aquél, Mosquetero que luchó por una Revolución hoy ve que el negarse a derramar sangre de su hermano le condujo a que el hermano derramase la sangre de este Enero, pues Janvier era el nombre del traidor Mosquetero.

El orden de nuestro mundo, triste y felón mundo, es errático en formas y colores. ¿Por qué me preguntas el motivo, mi breve oyente? No hay motivo, no hay razón de por que el caos abotarga nuestro hábitat. ¿Habitar? No, hábitat. ¿Que quiere decir hábitat? No lo se, miralo en el diccionario; inculto y analfabeto patán borracho.

Son las Cuatro. ¿De qué? ¿De la tarde o la noche? No lo sé, en este tugurio grís no veo el sol ni la luna, solo tristes efectos de falsa luz que ilumina. Apago el cigarrillo en esa mezcla de ceniza con cristal, cuya utilidad nos ha impuesto la sociedad. Pido un Ron, el último Ron de la mañana, o la madrugada, pues realmente no lo sé.

Y busco encender otro cigarrillo. Mañana, cuando la resaca me devuelva a este tibio grís de la ciudad, del país, del globo... Me daré cuenta de que nuestro Crachat significará una Revolución sin sangre, un Orden sin concierto. Entonces, finalmente, enciendo el tabaco. Y van tres, nada más que tres docenas desde la última tertulia mitinera matutina.

Aténtamente,

El Mosquetero Revolucionario